El día que dejé de preocuparme por tener una casa impecablemente ordenada

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El tema de la limpieza y el orden en la casa, cuando tienes hijos pequeños, es algo serio. En verdad, ¿quién no extraña tener su casa como antes de tener bebes? Ya saben, toda recogidita, con adornitos en la sala y ese hermoso jarrón de vidrio en la entrada que taaaanto amabas, ahhhh y una cocina limpiecita, y ropa lavada, planchada y acomodada. Wow, ¿en verdad era eso posible?

No se ustedes, pero yo solía quejarme muchas veces porque nunca tenia tiempo de recoger y tener ordenada la casa, y la verdad como se frustra uno; cuando ves que acabas de recoger el cereal, y la fruta y los frijoles del piso y a los 5 minutos esta peor, o cuando abres la lavadora para darte cuenta que se quedó la ropa de un día anterior, o que me dicen de ese momento silencioso que todas tememos, cuando descubres que tu angelito vació el paquete de toallitas húmedas, y no te explicas cómo en un minuto tu closet se convirtió en zona de guerra.

En verdad hay muchas razones para estar de mal humor.

Sin embargo he comprendido, que ahora mi casa se ha convertido en un lugar sagrado, en el espacio donde tengo el privilegio de formar a mis hijos y de vivir momentos de alegría que nunca se irán de nuestros corazones, y si eso requiere que muchas veces tenga que sacrificar el orden para estar con ellos, ¡que así sea!

Comprendí que me da más alegría jugar a los carritos con mi hijo que preocuparme por dejar ordenada la cocina y que me causa más satisfacción enseñarle a mi hija a convertirse en una mujer virtuosa que estresarme por no tener la casa impecable.

Y con esto no digo que este mal tener la casa limpia y ordenada, ¡al contrario! Hay mujeres súper organizadas que admiro muchísimo, que además de ser excelentes mamás son maravillosas en tener todo en orden, incluso podemos ir involucrando a los hijos en los deberes del hogar; simplemente muchas de las veces, tendremos la casa un poco tirada y no pasa nada, ¡no hay que estresarnos tanto!

Nada reemplazará este tiempo que tienes ahora con tus hijos; esta maravillosa oportunidad de ser su maestra en la vida, su ayuda constante, su admiradora #1 y su fiel compañera. Lo demás siempre podrá esperar.

Así que la próxima vez que alguien llegue a tu casa y la vea desordenada, ¡ni te preocupes! Piensa en esto, Dios en su sabiduría te eligió a ti para formar a esos bellos hijos que tienes, y en lo que Él se deleita, es en aquello que estas construyendo en la vida de tu familia, no en como luzca tu casa. Cuando lleguen las visitas, ellos no se fijarán en el desorden, se fijarán en la ¡maravillosa generación de hombres y mujeres que estas formando!

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