Cuando la hora del baño no te sonríe como ese tierno patito

the-honest-company-bubble-bath-2

La hora del baño es un momento donde hay risas y canciones y mucha diversión, un tiempo donde te conectas con tus hijos y platicas anécdotas… pero también  la hora del baño puede convertirse en una escena de terror de la que quieres salir corriendo, como anoche, mientras bañaba a mis tres hijos.

Todo iba de maravilla, metí a los tres al mismo tiempo a la bañera y cantábamos  nuestras canciones favoritas. Cuando terminamos, saqué a Daniel, el más chiquito y lo vestí, luego fui por Josué, mientras Daniel jugaba con sus legos, y entonces, sin saber ni como ni cuando, la locura se desató.

Mientras iba por la toalla, Josue decidió que era momento de interesarse por el registro del sanitario, quería ver si había peces adentro, pero mamá también decidió que no era un buen momento, así que lo llevé a la cama. El llanto comenzó: “quiero ver si hay peces… mamaaaaa, quita la tapa a ver si hay pecessssssss”, la mujer gruñona dentro de mi empezaba a abrir el ojo. Mientras tanto Valentina, la mayor, seguía en la regadera cantando a TODO PULMÓN. Por ruido no parabamos.

Pero esto apenas comenzaba. Terminé de vestir a Josué (no crean que se había olvidado de los peces), cuando de pronto, viene Daniel hacia mi, completamente empapado. No entendía, ¿cómo pudo haberse mojado?, a no ser que se metiera a la bañera con su hermana. Cuando me asomo al baño, mi paciencia dio su último respiro, y Doña Corajes tomó lugar. El piso del baño y closet estaban completamente inundados, alguien, no sabemos quien, (seguramente fui yo), había dejado la cortina de la regadera ligeramente abierta, así que mientras Valentina jugaba guerritas de agua con sus muñecas, el piso se convirtió en alberca.

“¡Valentina!, ¡Mira lo que paso!, te he dicho muchas veces que hay que cerrar bien la cortina, ¡está todo inundado y Daniel pudo haberse resbalado!”. La preciosa sonrisa en mi hija pronto se desvaneció, Josué también había desistido al ver que no lograría con éxito su “Misión Pez”.

Terminé de vestirlos mientras se escuchaba un profundo silencio, ¿qué me estaba pasando? Son niños y los niños inundan pisos, y gritan y se mojan y quieren saber si hay peces en el registro del sanitario.

Entonces, como muchas otras veces, despedi a esa “mujer” y pedí ayuda de aquella que siempre sabe encontrar “gracia”. Y entonces los abracé, uno por uno, un largo y fuerte abrazo… “Perdon. Perdónenme hijitos, hoy ha sido un día pesado y mami anda cansada, no fue culpa de nadie que el piso se mojara, estas cosas pasan y lo único que debemos hacer es tratar de ver el lado gracioso a las cosas, a veces es difícil, pero ¿saben?, solo necesito voltear a verlos a ustedes para darme cuenta de lo bendecidos que somos y de lo feliz que soy de tenerlos, ¡los amo con todo mi corazón!”

Y poco a poco, esas sonrisitas comenzaron a asomarse nuevamente. Después de un rato, mi hija se acercó y en un tono suave susurró a mi oído: “Nunca te cambiaría, eres la mejor mamá”.

Y entonces me di cuenta, que al mismo tiempo era Dios diciéndome, “estas cosas pasan, hijita mia, sigues siendo una buena madre”.

QUERIDA MAMA… SIGUES SIENDO UNA BUENA MADRE.

Anuncios

2 thoughts on “Cuando la hora del baño no te sonríe como ese tierno patito

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s